La araña de rincón

El nombre en latín de la araña de rincón es Loxosceles laeta. Pertenece al grupo de arañas conocidas como arañas violín debido a una mancha oscura con forma de violín en la zona dorsal de su cuerpo.

Las especies se suelen nombrar en relación a algún rasgo del animal. Una persona que vive recluída se esconde de la atención de los demás; éste es el caso de esta araña que prefiere no ser molestada por los humanos.

Descripción

Esta araña suele ser marrón o marrón-dorada con un tamaño de 8-40 mm, aunque puede llegar a ser más grande. Los machos y las hembras tienen una apariencia similar mientras que los especímenes más jóvenes son de un color un poco más claro. La araña parda reclusa tiene recubierto su cuerpo de pelos cortos marrones oscuros. Cuenta con seis ojos ordenados en pares, a diferencia de los ocho ojos habituales en la mayoría de las arañas. Su segundo par de patas es más largo que el primero. En la sección de fotografías pueden encontrar muchas fotos de esta araña.

Ciclo de vida

Los huevos se depositan en zonas cubiertas dentro de sacos de huevos blancos. Los huevos tienen un diámetro de unas 0.3 pulgadas y cada saco contiene entre 40 y 50 huevos. Las crías de araña mudan su piel entre 5 y 8 veces antes de llegar a la edad adulta. La piel mudada aparece con una estructura muy rígida, que los entomólogos pueden utilizar para la identificación. La araña de rincón puede alcanzar una edad de entre 2 y 4 años.

La araña de rincón extra grande



Identificación

A veces puede ser difícil determinar si una araña es una de rincón o no. Por ejemplo, las arañas lobo se parecen en las marcas de la espalda pero son más peludas y generalmente más grandes que las pardas reclusas. La mejor forma de identificar a una de rincón es mirando sus ojos. Si sólo tiene seis ojos, es probable que la araña sea una de rincón

Otra cosa en la que fijarse es en sus patas. La araña de rincón tiene sus patas de un color uniforme, claro y sin bandas o rayas. Además su abdomen también tiene un color uniforme.

El error en la identificación de arañas pardas reclusas mata miles de arañas cada año, ya que la gente no dará ninguna oportunidad de sobrevivir si sospechan que están ante una posible de rincón.

Veneno

El veneno de una araña de rincón es extremadamente venenoso. Este tipo de araña es uno de los grupos de arañas más importantes médicamente debido a su veneno. Los envenenamientos pueden resultar en dermonecrosis y a veces en enfermedades sistémicas generales que pueden amenazar la vida; especialmente en niños y ancianos.

La lesión causada por el veneno resulta del efecto directo del mismo. El veneno tiene efecto tanto a nivel celular como extracelular. Su acción depende de múltiples factores que todavía no se comprenden totalmente. Por esta razón aún no existe un antídoto.

Sin embargo, se aplican otros métodos para ayudar a los pacientes con loxocelismo o picaduras de arañas reclusas. Desafortunadamente estos métodos no son totalmente efectivos y no pueden evitar que de vez en cuando alguien muera por picadura de una araña de rincón.

En general la toxicidad de las arañas es mucho menor de lo que la gente suele pensar. Ed Nieuwenhuys ha hecho una revisión6 excelente sobre los mitos que rodean la toxicidad de las arañas venenosas.

Loxocelismo

El término loxocelismo se refiere a la condición causada por envenenamientos de arañas del género Loxoceles.

Las arañas pardas reclusas son capaces de provocar heridas necróticas en la piel debido a una enzima llamada sphingomyelinase D que se encuentra en la araña. También se puede encontrar Sphingomyelinase D en varios tipos de bacterias, de forma que los daños causados por infecciones bacterianas pueden parecerse a los daños que provoca esta araña.

A finales del siglo XIX fue cuando se hicieron las primeras asociaciones entre las dermonecrosis o heridas cutáneas (enfermedad que destruye tejidos) y el género Loxoceles. La primera prueba científica de conexión entre ellas se hizo en 1947. Desde entonces, los científicos han intentado tratar pacientes con dermonecrosis pero aún no se ha encontrado una terapia efectiva.

References

1 Dyachenko P et al., Epidemiological and clinical manifestations of patients hospitalized with brown recluse spider bite
2 Swanson DL et al., Loxoscelism CLINICS IN DERMATOLOGY 24(3) page. 213-221 (2006)
3 Wendell RP, Brown recluse spiders: A review to help guide physicians in nonendemic areas
4 Pauli I et al. The efficacy of antivenom in loxoscelism treatment TOXICON 48 (2): page 123-137 (2006)
5 ME Peterson, Brown Spider Envenomation CLINICAL TECHNIQUES IN SMALL ANIMAL PRACTICE 21 (4): 191-193 (2006)
6 Ed Nieuwenhuys:

Acknowledgements

Thanks to Thomas, Carolyn and David for giving me permission to use their images.